top of page

LA CEGUERA DEL IMPERIO

mileniolarevista

Por: Félix Hoyos Lemus

Abogado y profesor universitario

 

La caída del muro de Berlín (1989) es el punto culminante de la “guerra fría” que trajo como paso subsiguiente la desintegración de la Unión Soviética; todas las repúblicas que la conformaban fueron ejerciendo, una tras otra, su derecho a la secesión, quedando sola su matriz: Rusia.

 

Hay que ser ciego en política internacional para no haber visto que a raíz de la situación descrita, se iniciaba una nueva era que podríamos llamar “distensión” de las relaciones internacionales. El “peligro rojo” había desaparecido. La competencia por cuál superpotencia tenía más ojivas nucleares y el equilibrio del terror quedaron atrás.

 

Vientos de paz y de democracia se vivieron en el mundo, especialmente en los países del este de Europa, que Churchill bautizó como países de la “cortina de hierro”. Ello es tan cierto que Rusia solicitó su ingreso a la OTAN y tanto Bill Clinton como su Secretaria de Estado, la Señora ALBRIGHT, negaron rotundamente esta solicitud; igualmente, según lo plantea JACQUES HOGARD en su libro “La Guerre en Ukraine”, Rusia solicitó integrar el “Consejo Europeo” y también le fue negado.

  

La política del imperio, inclusive la europea, fue aislar a Rusia y cercarla. ¿De que manera? Los países de Europa del este, que antes estaban en la órbita soviética, ingresaron a la OTAN, que se movió peligrosamente hacia las fronteras rusas. No contentos con esto promovieron un golpe de Estado en Ucrania al que llamaron “revolución naranja” para remover a un presidente amigo de Rusia.

 

Mi conclusión: ceguera del imperio y de Europa; no vieron que el “peligro rojo” había desaparecido en el 91. Se negaron a integrar a Rusia y miren dónde estamos. La guerra de Ucrania habría sido altamente improbable si Rusia, como lo solicitó, hubiera sido integrada a Europa y a la OTAN

 
 
 

Comments


bottom of page