CEPEDA MANGUELEÑO ZENÚ
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HUGO MIGUEL BUELVAS POSADA: ANÁLISIS SOCIO POLÍTICO
La multitud opacó a Iván Cepeda Castro, arropado por coloridos multicolores, confundidos al anochecer de los rayos solares, sobre el Patrinódromo de la hidalga ciudad de Magangué.
La parte esencial del céntrico sector, donde a la distancia suele divisarse la estatua del Cacique Zenú, sirve de adorno al proyecto Malecón del Río o Plaza Mayor, que describe la renovación urbana del contexto territorial del trascendental puerto fluvial.
Cepeda Castro, de ancestros sabaneros, su pieza oratoria corta y concisa explayada entre montones de gentío, señaló airoso, voz atronada y candente: “Vengo pueblo a decirle la verdad, ¡ganamos en primera vuelta! El candidato exhibiendo su locuaz parsimonia dejó que el pueblo hablara de progreso y desarrollo.
Iván Cepeda en su fenotipo, sus ademanes le exhiben ancestros Zenú, raza que las raices mangueleñas, sienten, valoran y defienden a cabalidad. Sabiendo interpretarse, fueron los Zenúes sus primeros asentamientos humanos sobre las boscosas riberas del Río Magdalena.
De 1.813 para acá, cuando el pueblo rebelde de Magangué decide sacudirse del yugo colonial de Mompox, sus historias han venido caminando hacia marcar la geopolítica del cambio para el anhelado desarrollo. Por ejemplo, la antigua carretera entre Palo Quemao (cuna de Alfredo Gutiérrez), igual que el brazo La Mecha, cerca de San Pedro, hoy en día, presenta otra fisonomía panorámica, aunque, la nostalgia por la no presencia de algodonales en la actualidad.
Momentos o partes curiosas vistas en la tupida manifestación cepedita, calurosos abrazos entre liberales y conservadores de trapos rojo y azul. Por ejemplo, los Buelvas y Posada o viceversa. Dos tronco de familias progresistas ahora de la misma mano extendida.
Igualmente aquella revuelta de comienzos del siglo 20, en francas disputas por la Guerra de los Mil Díaz. Hoy todo es olvido. Es el Magangué de las puertas abiertas al desarrollo virado a la nueva era cíclica, aterrizando al año 2050 dimensionando cambios sustanciales de las estructuras nuevas, dentro de las coyunturas socio político del Caribe.
Ese otro contexto caribeño, donde quepan entre sí, las regiones de La Mojana sucreña y el San Jorge cordobés. Conveniente ilustrar a Iván Cepeda Castro, respecto cada importancia territorial al concierto de Magangué. Ese mismo sentimiento de patria igualitaria lo planteaba la sociología de Fals Borda, arrancando por el Río San Jorge.
Vaya para la agenda legislativa de la senadora Carolina Corcho. Rehabilitar la ruta vial entre Ayapel (Sanjorgano cordobés) con el puerto de Magangué. Retornar a la industria comercializadora del arroz, en franca propuesta de robustecer la industria alimentaria, en esa tan rica, pero inexplotada área de la Mojana.
Aun de gratos recuerdos, épocas de los años 40 y 50, percibir la ruta de las lanchas por las aguas del Río San Jorge, repletas de bultos de arroz transportado al puerto de Magangué, a su regreso al pueblo de Ayapel, traer mercancías para engrandecer el mercado local.
De hecho, la vía fluvial entre Ayapel (Córdoba) y Magangué (Bolívar), volvería a conectar la ciénaga con el Río Magdalena por intermedio de los ríos San Jorge y Cauca, siendo una ruta de transporte de carga y pasajero en la región de Depresión Mompoxina. Sería una duración de 5 o 6 horas.
Dentro de la conectividad tal ruta al oído de Carolina Corcho, sirve para el transporte de mercancías y movilidad comunitaria, siendo parte de recorridos turísticos y travesías náuticas pasando por zonas de alta biodiversidad y municipios como San Marcos.
MILENIO; La diferencia del periodismo por redes sociales.



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