FÉLIX HOYOS: EL TROTAMUNDO VISIONARIO


El Visaje de cositas que sus reflejos visuales alcanza percibir. La palabra se enlazaba con la voz. Entretanto, el sonido cerca y distante, le hacía converger dinámicas de chiflido bajito, hasta tropezar con algo, donde nadie sabía sus motivos.
Eran los misterios encerrados del muchacho cenéguense, exhibiendo su fuerte arraigo a las raices ancestrales, con un enfoque místico y ecológico sobre la conexión humana y la naturaleza.
Contextualmente, enfocamos la narrativa en: Félix Francisco Hoyos Lemus. Nacido sobre la superficie territorial adyacente a un cenagal. Referenciando entonces, sobre el habla de los habitantes de las regiones de ciénagas del Caribe, en especial. Con orgullo, el habitante ancestral y su cultura venida de la antigüedad, están marcados por tres herencias prehispánicas y sincréticas de América Latina.
Tomarse la personalidad de Félix Francisco, es un axioma correlativo de cuenca: ahí en el espacio donde el visaje se adentra con ahínco territorial cuyas aguas fluyen a un mismo río, caño o mar. El chiflido se hacía penetrante encima de las riberas y sus habitantes.
El visaje relumbrante de Félix, al sonido lejos de cualquier pájaro, le adivinaba de una. “Jojoto”, el barraquete… “Y ese, la Pollo neta”. Muchacho de pocos años. Comenzaba vibrar las dinámicas, tal vez, que pudieron contrastar el origen al habitante tradicional de este globo definido en elementos claves.
El sincretismo de la gente o el habitante reflejado en la sociedad de la Ciénaga, se identifica visionariamente en Félix Francisco. Por lo regular suele darse en el surgimiento de dos mundos: Tenemos, el habitante antiguo de la ciénaga nació de la interacción e hibridación de un par de grupos, los aborígenes Zenú.
Decirse, que la religiosidad del habitante cenaguero, caso específico de Chimá, no es por Domingo Vidal Villadiego. Comprender, Félix, por ejemplo, su afán sincrético está en el Santo Emigdio, no obstante, ser devoto de Dominguito. Entre sí, sea dualidad de criterio o combinación de dos o más sistemas de creencias diversas en procura de formar una nueva tradición.
Ahora vemos que, la intuición y la fuerza espiritual de Hoyos Lemus, en idear palabras y frases, maniobrar la escritura de vocablos, asegurando partiduras en juegos de letras; le hacen crear melodías musicales. Las evidencias aparecen identificadas en sendos trabajos mencionando a San Emigdio.
Félix Francisco. Es entre sí, visaje y reflejo de la sociocultura. Subjetivamente, nacer, crecer y hacerse hombrecito en su natal tierra cenagosa, su estirpe de cultura pueblerina, no está solo en las costumbres del habitante. El pensamiento fugaz le transmite una metafisica inquietante y sólida.
Ocurre prácticamente, en que, diversos grupos se encuentran divididos a migraciones. Chimá, su legendario terruño, estriba como un Macondo. Este caballero, de estudios primarios en “Tierra Bonita”, donde se impregna el olor esparcido a pescao frito, por ende, viene a ser su propio mundo. Irse al Liceo de La Heroica. Saltar hacia el uso de la ruana. Convertirse en abogado, profesor universitario. Escribir libros, especializarse en Derecho Internacional y administrativista, es un don.
Félix, es puritano habitante de ciénaga. Para no seguir equivocándose su propia gente de abarcas tres puntá. Metafísico, irse en vuelos profundos. Rompiendo mundos invisibles a la Ciudad de Atenas. Penetrar a los antiguos montes de clásicos pensadores. Encontrarse de nuevo con visajes y reflejos cenagosos. Esta vez en el Campus Aristotélico. Significa marcar otras historias de su corta vida. Campus de Aristóteles dividido en dos grandes capítulos arqueológicos e históricos: el Gimnasio Real de Mieza, donde enseñó al joven Alejandro Magno, y el célebre Liceo de Atenas, considerado por muchos como la primera universidad del mundo.
El Gran Félix Hoyos, tuvo el privilegio de ensuciarse del polvo levantado sobre los suelos históricos del emblemático, Campus de Mieza, a una distancia de tiempo de 2.349 años. Considerándose apuntar a otros reflejos, pisar también territorialmente la antigua ciudad de Mieza. ¡Caramba!, diría el pescador coloquial de la ciénaga: “hasta dónde fue este hombre”.
Llegar al sur latinoamericano, prender sus vibraciones y reflejar ambientes de encuentro de las aguas y las nevadas, sitios de espantosas guerras bilaterales, Concretamente, “Tierra de Fuego”, la punta del Cono Sur, que para, el gringo, es un algo. Félix, le comparó con su niñez de “Tierra Bonita”. Primero, el sonido del pájaro silvestre. Después el siseo de las aguas bailoteando.
Tiempo atrás, habíamos ideado una gran fiesta de homenaje al abogado, músico y pensante crítico, Félix Francisco, realizando una masiva participación de pueblo chimalero, sobre el diámetro de la antigua plaza de las historias patrias. No obstante, poseerse algunos desvinculado de la ciencia, el proyecto no caló.
Pero, hoy, la Revista MILENIO congratula al personaje de muchos mundos, dando a conocer la franqueza e hidalguía de Félix. Hombre de ciencias, creyente de las cosas del ayer. Hace poco, volvió a pisar su universidad Nacional de Bogotá, recordando ganar el examen de admisión y hacerse estudiantes, alumno y posterior profesor del mundo. Decir entonces: FÉLIX FRANCISCO HOYOS LEMUS, es una Escuela Andante fuera de las aulas.



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