ADÍOS VAQUITAS…
- mileniolarevista
- hace 1 hora
- 2 Min. de lectura

HUGO MIGUEL BUELVAS POSADA
Ajá, André, levántate, ya amaneció, anda y vete a ordeñá…Refrán de todos los días de Manuela. Es el costumbrismo campesino, principalmente el dueño de su parcelita desprovista de ayudas económicas de los gobiernos.
El campesino madrugador que, se repleta la totumita de café, coge el cáñamo y el balde, sale directo al corral. Con los dedos de la mano cuenta las vaquitas y agarra a ordeñar sus dos o tres animalitos.
El modo de habla del habitante cienaguero es, voz baja, palabras cortas y de humor risueño. La presente emergencia por el Frente Frío, que, entre veces para el hombre de ciénaga, es común, soportar climas variados, metido sobre las aguas quietas.
Simulando cuentos vividos por la cultura del cienaguero, hoy, el dolor y la ruina se apodera sobre todo, perder sus únicos animalitos por culpa del desastre ambiental,
La mala suerte del agricultor pequeño, por la mañana ver sus vaquitas tiradas sobre el suelo humedecido, creyendo soportar el frio, pero, al acercarse, revienta en llantos gemidos. Manos temblorosas y piernas acalambradas. Así se narra la tristeza del pobre que alguna vez, esperaba sentirse contento por sus vaquitas lecheras.
Este percance sucede sobre el trayecto Larache – Sitio Viejo, vía a Chimá. Tratar entonces, la historia Zenú, por sus caminitos ancestrales, cogiendo la misma ruta del precolombino, entre la ciénaga y los cerros cercanos. Hoy por ejemplo, el panorama registra caracteristicas adversas al labriego, ante las circunstancias del tiempo.
La parsimonia del ganado, lo toma por sorpresa al correr velozmente las aguas desbordadas de la ciénaga. Quedarse estáticas las vaquitas en su puesto, hasta arrastrarse por las corrientosas aguas, sin pedir permiso al cruzar de lados a otros.
Gran ejemplo, estas vaquitas sobre el territorio municipal de Chimá, para contabilizar centenares de semovientes ahogados en toda la cuenca hidrográfica del Río Sinú.



Comentarios