“APOROFÓBICO”, ¿ESTE SUJETO?


Rebuscado y reelegidos diversidades de diccionarios en múltiples lenguas de la historia bíblica, por ejemplo, tras larga y dispendiosa faena. Hemos aterrizado en “Aporofóbico” (relacionado con la aporofobia, que es el rechazo o desprecio al pobre), digamos en miseria o ruina económica. Más no en talento, ética o moral.
Término bastante apropiado y preciso de utilizarse en el ámbito social y económico, hoy por hoy, en el caso “desprestigiado y repudiado” contra el actual presidente Abelardo. Desgraciadamente nombre de un ilustre filósfofo (Pedro Abelardo) de ideas progresistas hace 826 años y compañero de luchas de Tomás de Aquino, durante las Cruzadas en la Italia antigua.
“Aporofóbico”, faltando inmensidad por determinar un término perfecto y específico del daño, referente a cualquiera sujeto del mundo humano, sería razonable, Aporofóbico/ Aporofóbica, quien siente desprecio, miedo o rechazo sistemático a los que él, considera pobres.
En tan solo menos del primer mes de “fantasmal” gobierno. Pese no hallarse razón de quién es. Suele aprovecharse de la vulnerabilidad de las personas conocidas sin recursos con que poseer un bienestar económico propio. Hasta qué punto, llega la maldad de semejante “Aporofóbico”, pero miserable impostor diabólico.
La Aporofobia (del griego ánopoc, aporos, pobre y fobos, miedo). Hasta no entender los motivos circunstanciales en, “terror o miedo” hace 216 años, mantener sucumbido al pueblo colombiano, debajo de las piedras. Ya van más de dos siglos sucumbidos.
$1.9 BILLONES, ¿DESVIADOS POR QUÉ?
Tras de Aporofóbico, poseedor de cartapazos de apodos, su estado cínico le enloda cobardía, no ser siquiera “animal racional”. Demasiado inocuo, en revestirse “el hombre harapiento”, el propio ser, para Tomás de Aquino (Suma teológica).
Sobrellevado por la maquiavélica soberbia y ruinosa actitud, inhumana. Un débil y frágil parásito, “robarse” Un Billón punto nueve ($1.9 Billones) destinados por el gobierno nacional reciente para, socorrer la emergencia invernal del Frente Frió, registrado primera vez sobre la población humana de 25 municipios departamentales de Córdoba. Desastre natural iniciado el domingo primero de febrero y, aferrado al desalojo masivo de 247 familias pertenecientes (urbe Margen Izquierda de Montería) irrigando cabeceras, corregimientos y veredas de toda la Cuenca Río Sinú, parte de las Sabanas y el San Jorge cordobés.
Para tal Aporofóbico, algo de lección; “la inteligencia humana es el arma mayor poderosa y a la vez un arma de doble filo, capaz de crear civilizaciones o bien destruir el propio entorno que nos sustentas. Lo de Tigre, le encaja en su mundo artificial repleto de crueldades. Sí, ser ambientalistas e imbuidos en el humanismo heterogéneo, “la fe o la corriente filosófica en la que se fundamenta, sobre varios tipos”. Un individuo, aún, sin trascender a la persona.
“Terremoto, sismo o temblor de tierra”, les entendemos, una tragedia o desastre natural. Igual al “Frente Frió”. No nos parece sacar el Billón punto uno de pesos, dinero destinados a los damnificados cordobeses, para así. Bestialmente, disponer y reenviados hacia el supuesto cubrimiento por consecuencias del terremoto 101 en los últimos 482 años en Colombia.
Yo, Hugo Miguel Buelvas Posada, residente en el barrio La Ribera de Montería, 46 años, el sábado 7 de febrero del presente 2026, tipo 10: 15 minutos de la mañana, tirarnos al agua revertida en maleza contaminada, hasta arriba de las rodillas, caminar despacio y cuidado, repartiendo las miradas a lo lejos y cerca. Irnos a rumbos distintos, hasta sin saber cuándo regresar. Salir a la carretera, con miradas atrás. Ver el volumen de carros atestados de chécheres o enseres, ancianos y niños llorando, sin direcciones exactas a donde refugiarse. De verdad, sentir un fuerte dolor adentro y penetrado en suspiros profundos.
Un mal sufrido por las miles de personas sacadas por las fuerzas de las aguas que, en instante nos roban el espacio vivido entre años. Soportando diversas dificultades, pero, de todos los damnificados, esconderse mentiras de cuantas cosas valiosas dañadas en los días de la emergencia. Venga ahora, un individuo Aporofóbico, robarse el dinero destinado primero a quienes seguimos sufriendo las consecuencias por la Guerra de las Aguas.



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