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CALLE LA PAJUELA: HISTORIAS DE LOS CASTRO Y SINCELEJO

Llegar de nuevo,  más de dos siglos,  al  mismo lugar. Mirando otras visiones en, arboleda, casas convertidas a  edificios.  Tropezar con vehículos, gentes de a pie,  conversando solas, pitadas penetrantes, entre  diversas  cosas. Siendo  la  misma   calle  LA  PAJUELA, pero,  otro  pueblo,  ahora Ciudad de Sincelejo, resulta convivir en  espantos de realidades.


Transcurrir del tiempo histórico es una construcción intelectual qie organiza los acontecimientos humanos superando la simple  cronología lineal, En el  caso  específico,  se percibe a través del cambio sostenido  en  la Calle  La  Pajuela, una  historia de la priorización de las  edades  mismas, entre el  pasado, presente y  futuro.


CRÓNICA DE LA HISTORIA:  HUGO MIGUEL  BUELVAS POSADA


El apellido Castro, con presencia en  Sincelejo y la  región  Caribe colombiana,  tiene  origen toponímico español e ibérico, derivado  del latin  Castrum,  que significa “Castillo” o “comportamiento fortificado”.    Es un  apellido  noble  de  Castilla y  Galicia (España),  muy  entendido  durante la  Reconquista.


LLEGADA A  COLOMBIA: Los linajes  Castro  llegaron  a Colombia desde el siglo 16,   durante la conquista  española,  estableciéndose  en diversas regiones. CONTEXTO EN  SINCELEJO Y  SUCRE:  La región  de Las  Sabanas  de Bolívar (hoy Sucre) tuvo una  fuerte influencia española, con  familias que se establecieron en  la   época colonial y  postcolonial .

Existen registros de la  familia  Castro vinculados a la historia de la  región  de muchas personas.  Nos corresponde hoy,  siglo 21,  desglosar algunos episodios  adyacentes con  nuestros ancestros  familiares.  Por  ejemplo,  señalar con buen tino y olfato de camaradería  a los “Castro Alvarez”, oriundos  de la  Calle  La  Pajuela de Sincelejo.  En  ese corte geanológico  nombramos a “La Niña” ANA DOLORES CASTRO ALVAREZ,  hija de José (el carpintero mayor)  y Carmela Alvarez.  Nuestra  abuelita de gratos recuerdos,  hermana de: las niñas Carmela y Trinidad, y  por supuesto,  de los hermanos Dones, Alberto. Domingo y  Cornelio.


Conocimos y  tratamos a la abuelita,  una dama de excelsas  condiciones éticas y  morales, maestra de escuela y gran modista, querendona, afable,  servicial  e intachables  relaciones sociales.  La designamos  como  la  Mamá  ejemplar.  De ella,  desde  los 4 años,  comenzamos a entender los  variados  mundos de la  vida.  Mujer consejera y cuentistas de muchas historias. Rasgos que hoy  nos  alimentan  el  contexto social,  por ende, las  buenas  costumbres.  Mamá ANA  DOLORES,  la  abuelita,  merecía una  enciclopedia sobre la Historia de la Vida.  No la  hemos podido  escribir,  pese  a vivir  ligados  con  las  letras.


La abuela, tras  nacer en un  núcleo  familiar de la entonces reconocida “Clase Social Alta”, por su  honor y bondad, entre el conglomerado sectorial,  Calle  La Pajuela,  gente sencilla y dócil,  yendo a los bailes de la  especialidad,  danzando  el  ritmo  de  la Polca.  Su  hermano  Alberto,  hombre valiente y de caracteres patriotas,  ser combatiente en  la Guerra  de  los  Mil  Días,  un tío, también  peleador en  el  conflicto colombo  panameño.  Durante ese lapso de tiempo, las revueltas conservadora y  liberal,  en aquel pueblo sincelejano,  los Castro,  defendían el partido conservador.  Para la  abuela, su  vivir, desde los 15 años,  fue  un  cataclismo de  retos y  reversas.


Un atardecer del  miércoles 20 de enero de 1920,  en  medio  de un  baile  de gala o  de  sala, sonando la Polca,  la Niña,  Ana Dolores, es sacada por un hombre de baja estatura y peso regular: José Nemesio Posada Páez.  Entre tanto,  su  hermana,  Trinidad, es  invitada al  festejo  por  Juan Guerra,  ambos bien  vestidos,  sombreros de  vueltas,  nativos del pueblo Sitio Viejo, propietarios de hatos ganaderos y  caballerizas.


En  esos trances,  comienzan   las  relaciones amorosas  entre las  dos parejas. Al cabo  de  los meses,  conviven  en Sitio  Viejo, donde  nacen,  Ana Carmela Posada Castro (madre)   y César Guerra  Castro,  años 1922 y  1923,  respectivamente. Para un septiembre de 1929,  la  abuela, con  Ana  Carmela y  Guillermina Watt Castro (la segunda hija)  llegan al pueblo Mateo Gómez.


El cuento de las  historias es largo  de  nunca acabar. Las tres  damas, Ana  Dolores,  Ana Carmela y Guillermina,  registran  vidas de goces y  pesares, pero,  respetados  sus valores  por la vecindad. Las tres costureras, artesanas  de  oficios de hogar y el  campo.  Pero,  guiadoras de excelentes  enseñanzas a sus hijos,  nietos y sobrinos.


Toda la narrativa  aquí  subrayada, es   emparejada con la historia de los Castro y su  adorada calle  La  Pajuela,  surgida  por los alrededores de  mitad  del siglo 19,  en  aquel  distinto caserío de  Sincelejo,  bebedor de agua de pozo  que,  aún  persiste.


La  Niña,  Ana  Dolores,  nace  el  año 1.900, de la  histórica  calle La  Pajuela. Algo curioso, existían   solo 123 habitantes o vecinos en el sector.  Un  crecimiento bajo, comparado  con 1.910, 116 pobladores   para el 35%, elevado con 408 en  1.940.  Plena  juventud de la abuela vivida  en  su entonces  Mateo Gómez,  pueblo  acogedor por  siempre,  distinguiendo  la  Calle  Las  Flores,  hoy  LAS  LETRAS  por  excelencia  de habitar  historiadores,  periodistas,  maestros de escuela  y  pléyade de  costuras.


LA PAJUELA  HISTORIAS 


Uno de los   espacios    urbanos   más  emblemáticos y   con  mayor  carga  histórica de la hoy  ciudad  de Sincelejo.  Su  importancia  radica  en ser punto  de encuentro  comercial y político clave en el  desarrollo de la  capital  sucreña.

LUGAR  HISTORICO:  

En  una  esquina  de  la   calle  La  Pajuela, se realizaron  reuniones fundamentales  que  impulsaron la   creación  del  Departamento de  Sucre. Se  menciona  que  el  1  de  marzo de 1967,  en  este sector,   se le  dio vía jurídica al  nuevo  departamento, marcando su  nacimiento oficial.



UBICACIÓN  ZONA COMERCIAL


Situada en  pleno  centro de la  ciudad (especialmente referenciada  entre la  calle   doce con carrera 14),  ha sido históricamente  una zona de alta actividad comercial, cercana a lugares reconocidos como  el antiguo  Sao  La Pajuela .


EVOLUCIÓN Y  ESTADO ACTUAL:


Aunque es un sitio histórico,  en  tiempos  recientes ha  sido señalado por  el deterioro  en  su infraestructura  y  falta de  atención administrativa, convirtiéndose  en un punto crítico en  el centro de la   ciudad .  


La calle representa una mezcla  entre el  pasado político de la conformación de Sucre y  la intensa actividad comercial que  define el  centro de  Sincelejo.

ÁREA:


Su área urbana es de O,128 km2. Una población actual de 2.354 habitantes, representada en hombres ,  1.193 (50,7%), mujeres: 1.161 (49,3%). Cambios en  la población desde 1.975 hasta  el   2015 el   63, 5%.  Cambios  desde 2.000 hasta 2.015,  8,3%. Edad mediana, 22,7 años.  Hombre de edad  mediana, 22,3 años- mujer de  edad  mediana, 23,1  años.

CASTRO


Los  Castro,  extendido  en  América  Latina,  donde es muy común en  países como México, Argentina, Colombia  y  Chile.  El  apellido evoca protección, nobleza  y  fortaleza, atributos  ligados a su  significado  de “fortaleza  o castillo”.  En la  actualidad,   vivimos  entrelazados  con  familiares en   Barranquilla,   Venezuela,  Estados  Unidos,  las  Sabanas de Sucre y  Córdoba.   Del  mismo árbol  geológico,  era   también,  Yira Castro  Chadid,  aguerrida  mujer nativa  en  Sincelejo, 20 de febrero  de  1942,   fallecida  en  Bogotá, 9 de julio de 1981.   Una  rebelde  pacífica  y  madre  de  Iván  Cepeda  Castro.


Sentir  hondamente,  solo moldear por encima la  historia  de Ana  Dolores,  abuelita,  no  poseer siquiera  un  retrato suyo,  debido durante aquellos tiempos,   escasear  una  cámara que capturara  su rostro,  pese   hallarnos  en la   misma   era  contemporánea.  Lo  fundamental,  es  vivir  para otras  historias,  exhibiendo  la  Calle  La  Pajuela.

 
 
 

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