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“DOLOR Y LLANTO” EN POST- SISMO

INFORME 2

 

El balance o  resumen parcial, tres días después del sismo sobre el 32,65% del territorio de Colombia, registra innumerables dudas, sinsabores, padecimientos físicos en la población urbana, semiurbana, rural y veredal. Marcadas en cicatrices por series de brechas sociales. Ausencia estatal y gubernamental. Sobre todo, del orden nacional. Semejando “desgobierno”.

                           

Voces del  gobierno nacional,  solo en  anuncios  declaratorios de  emergencia social y de manera económica,  pero en  papeles. Ayuda humanitaria vista en  60 toneladas. El soporte  oficial aparecido en maquinarias para remover escombros, extrayendo sobrevivientes y cuerpos sin vidas.

 

En sentidos de señalar el  síndrome del Post temblor también conocido como síndrome del mareo o del “terremoto fantasma”. Es la sensación persistente de que el  suelo sigue oscilando  o moviéndose cuando en realidad  todo está quieto. Creer  entonces en las voces discordantes del doliente. El colombiano tras  resultar afectado, en  perder su  vivienda con todos los enseres, lo grave, la muerte de hijos, esposos, padres, nietos,  bisnietos.  Quedar en plena ruina. Es el panorama que  vemos tan solo  72 horas del  siniestro natural.

 

Otra situación,  escasez en registros censales, sea por lado de gobiernos o  la misma ciudadanía. Eso sí, los inventados  periodistas  surgen como  en avisperos. El reporte de Asocapitales contabilizó 181 muertos, más de 1.595 heridos, 1.575 viviendas dañadas, 61 edificaciones derrumbadas y seis terminales aéreas con daños.

 

De acuerdo con el balance de Asocapitales, la situación más grave se concentra en Pereira (Risaralda), ciudad que reporta la cifra más alta de víctimas fatales con 66 fallecimientos preliminares, 37 desaparecidos, 15 atrapados y 66 edificios destruidos completamente, además de 26 colapsados parcialmente.

El sistema de comunicaciones está inoperativo y las operaciones de rescate enfrentan enormes dificultades, lo que llevó a la declaratoria de toque de queda excepcional mientras el presidente de la República se dirige al lugar. Exhibiendo fanatismo protagónico, dejar mayores  familias desconsoladas y en peor circunstancias. 

Sectores urbanos  capitalinos, tales como, Cali, Pereira, Manizales, Popayán y Quibdó, mostrados  en situaciones catastróficas muy diferentes a las vividas horas antes del terremoto, Dolor profundo,  produce  percibir en imágenes retratadas algunos cuadros  dantescos en; calles, cuadras, edificaciones y avenidas. Verlos convertidos  en escombros, hasta sin saberse todavía, cualquier movimiento  sea por las ondas del viento o de humano en  sobrevivencia.


El  dolor humano se confunde con las secuelas del  terremoto acaecido la mañana del lunes 10 de agosto, incluye réplicas  constantes, destrucciones de viviendas e  infraestructuras, deslizamientos de tierra, tsumanis costeros, incendios por fugas de gas, cortes de servicios básicos y graves impactos psicológicos, como ansiedad o miedo persistente.

El post terremoto, acumula mayores consecuencias que el mismo instante de cualquier  sismo.  Caracterizaciones de que el estado mental, cabila una reflexión meditada en que,  el  humano ejerce un  control diferente al impactado.  Cuando al sentir el golpe del subsuelo abrupto,  la sensibilidad intuitiva explota descontrolada.


 
 
 

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