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BUSES FLUVIALES: ¿Y LA DIMENSIÓN HÍDRICA RÍO SINÚ?

 HUGO MIGUEL BUELVAS POSADA: PERIODISTA AMBIENTAL DIPLOMADO: REVISTA MILENIO 2025 

Montería comienza el camino para convertirse en la primera ciudad del país en tener buses fluviales. Este jueves 16 de enero, el alcalde de Montería, Hugo Kerguelen, entregará, en la fase inicial del proyecto, tres embarcaderos, donde estarán las estaciones Rancho Grande, Calle 22 y Centro Verde del sistema de transporte. 

De acuerdo con la alcaldía, en un principio se tendrán dos embarcaciones que integrarán el sistema estratégico de transporte Businú y serán los que transportarán a los pasajeros de norte a sur, con paraderos en las estaciones mencionadas, que entrarán en operación en los primeros meses de 2026. 

“Este proyecto permite que el transporte público de Montería sea intermodal, es decir, integre la ruta terrestre convencional y el sistema de bicicletas públicas”, añadió la alcaldía de Montería. 

Plausible, ecológico y seguro, sobre un 78,85% del ambiente urbano de la ciudad capital de Montería; para el transporte público, constituirá el proyecto diseñado  sobre buses fluviales, en el que se busca aportar nuevos lineamientos de conectividad integral por pasajeros.  

 

Así mismo, por las aguas dulces del Río Sinú, muy a pesar del estruendoso bajo caudaloso estimado de 450 litros por segundos cúbicos, en los últimos 65 años, emparejados a la pérdida navegable de 20 lanchas de cargas y pasajeros con, destino a Cartagena y viceversa; el ahora recorrido de 3 kilómetros 800 metros capitalinos, constituye precisar otra vuelta de la historia hídrica seccional. 

 

Aun, desconocerse la autoría del proyecto y la poca cobertura navegable,  de solo tipo urbana, habría por reconocer cualquier acción del alcalde actual de Montería. Puesto la trascendental historia del transporte fluvial o por la vía del agua que, a nivel mundo, nació en el Neolítico, de la prehistoria y el asentamiento del hombre Zenú, cuando el cultivo de plantas y el desarrollo de la ganadería dieron lugar a la  aparición  de los  primeros excelentes agrícolas y la pronta iniciación comercial  de los  tejidos, hilados y alfarería; en el presente caso, corría el entonces embravecido Río Sinú. 

 

¿Qué nos instruye hoy el tipo de bus fluvial? Claro que sí, enjuiciar tanto alcalde capitalino de Montería, además de restantes de la Cuenca Hidrográfica Río Sinú (14 totales), pulsar administrativa y políticamente, nuestro proyecto ambiental (Rio Sinú- sujeto de derechos). En donde quepa la nueva navegabilidad de Sur a Norte (Tierralta- el Mar Caribe). Es decir, recorrido mayor de los 280 kilometros, no estos 3.8 en la urbe monteriana.  

 

Ver entonces, la importancia de reconocimiento sujeto de derechos el Río Sinú, a través de un decreto presidencial del Gobierno Nacional, tras el respectivo proyecto hacerse válido por la Corporación Sinú: por la salvación y la dignidad del ambiente social- sede corregimiento de Mateo Gómez. Entidad ya constituida que, de manera decorosa, somos la cabeza presidencial. 

 

Volviendo a insistir en el deterioro medioambiental del Río Sinú,  sin menoscabar lo proyectado buses fluviales urbanos,  las necesidades apremian a niveles generales, consistir en diversas razones, de más de 260 puntos erosivos, baja cobertura hidrográfica, pérdida de su mítica navegación acompañada de las bonanzas subiendas de peces. Gran soporte alimenticio,  por  ende, benefactor dado la aguda crisis alimentaria afectando alrededor del 58,86% de la población departamental cordobesa.  

 

Si los solos buses fluviales, harían reducir los tiempos de viajes urbanos de una hora y media, qué sería la navegación por todo el Río Sinú, ya con esa fuente hídrica reconocida de derechos, sin excluir, claro está, la población humana de los Garzones, Buenaventura, Mateo Gómez, Retiro Los Indios, El Quemao y Leticia, sobre 21,235 habitantes. Luego de destaponarse la alta sedimentación que parte de Bocas La Ceiba, sobre todo la  antigua Ruta Principal, entre otras, la reubicación de miles de familias ribereñas, asentadas décadas atrás encima de barrancos, sujetas a riesgos por impactos medioambientales, debido construir viviendas de uno y dos platas, sobre terrenos aluviales.  

 

Además de toda la narrativa, que sirva el proyectico buses fluviales, interesar a gobiernos nacionales, departamentales y municipales cordobeses, mirar prontamente por salvar, rescatar y mantener el Río Sinú. Nuestra prevención de lógicas fundamentadas en estudios de conocimientos o de ciencias, al futuro de 75 años, digamos, año 2100, si no se interviene la hidrografía Río Sinú, es muy posible, desfallecer o morir de un todo nuestra fuente hídrica principal.  

 

Reflexionemos la  retrospección de 65 años, en que se disminuyen 450 litros por segundos cúbicos, equivalente al 42,85%. Al año 2090, ya la tendencia de falla hidráulica, sería sobre mayor al 85,70% de probalidades. Hasta desconocerse su tope de niveles, corriéndose peligros que, los últimos 10 años, para el 2100, podría morirse el Río Sinú.   

 

Dado cualquier tipo de hipótesis evidente,  por ejemplo, la hoy cuenca hidrográfica Río Sinu, incluidos afluentes y sus tres ciénagas: Grande Bajo Sinú, Betanci y El Corralito. La proyección poblacional al año 2100, sobre un estimativo ascendente de 3  millones 350 mil habitantes; disminuiría sustancialmente, por muertes multinacionales e  incalculables.  Debido a la falta del recurso vital del  agua.   

 

 

  

 

 

 
 
 

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