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CUENCA DEL SINÚ: GUERRAS POR LA TIERRA Y EL AGUA

Parte  superior, izquierda exhibe fotografías del Río Precolombino  y la derecha, sitio exacto donde nace la Boca La Ceiba a{o 1902.  Actualmente   mostrando  solo señales de corrientes de agua escondidas.

El Periodista MILENIO aparece en esa  toma mirando el horror ambiental. Parte inferior  abajo, sitio pueblo Mateo Gómez,  asolado panorama hídrico, hasta  con viviendas lujosas de foráneos y jardineras sofisticadas, ávidas de una intervención de las autoridades civiles  de la  Justicia..

 

CAPITULO II: AUTOR HUGO  MIGUEL BUELVAS POSADA (PERIODISMO AMBIENTAL DIPLOMADO)

Inclinar la vista aquí o allá, en un ambiente confundido y atrofiado por dificultades reales y ocultas. Pudiendo vislumbrar cosas  distintas entre sí. Es conocer otras razones del tiempo y  el espacio. Involucrando la ciencia del conocimiento con sinnúmeros de historias.  

Todo ese universo, contextualiza  el ambiente milenario vivido sobre la mítica cuenca hidrográfica del prehistórico Río Sinú. Interesante subrayar frases del Zenú Iñigo: “Nuestro Dios es el Río”, refiriéndose al emblemático Sinú. Nacido sobre las antiguas y espesas selvas,  hoy en el territorio de Mateo Gómez, ¡”Ellos tenían  la Biblia y nosotros la Tierra y, nos dijeron, cierren los ojos y  recen. Y cuando abrimos los ojos, ellos  tenían la Tierra y nosotros teníamos la Biblia”! Eduardo Galeano.  


La visualidad   del territorio alrededor de unos 2.5 millones de años después, acumula enseñanzas en calcular tiempos en que, la presente tierra húmeda y aluvial por espacio territorial aproximados 20 kilometros longitudinalmente, fueran asentados por el aborigen precolombino.


Interesante referenciar ese hombre prehistórico de miles de años antes de Cristo, vivido y andado por todos los sitios geográficos de la cuenca. Razones conllevan pegar imágenes con las actuales para, permitir mejor narrativa surgida de la Filosofía, la Antropología y la Biología, tres ramas del saber enlodadas en estas cuestiones de la naturaleza y el ser.


Subrayar, su origen no radica en buscar solo un dato, pues está buscando orientaciones, las que aún tras miles de millones de años, no hallamos respuestas concretas.  Pero sí, el hombre precolombino de la Tierra  y el Agua, conviene trascendental narrativa dentro de su especie. 


Tener entonces las cosmologías evolutivas no describe procesos evolutivos, sino las maneras de organizar el mundo. Inclinarnos a los relatos mesopotámicos donde sus dioses moldean el ser humano a partir del barro, en que es el resultado de una transición  por estar hecho de la tierra. Es un elemento frágil, dependiente y está hecho de la misma materia que la  tierra. Por tanto en la tradición griega está hecho de una cultura incierta. Un exceso  que lo hace lanzar al fondo de la tierra. Por qué somos como somos, cuando damos el salto a  la Filosofía, cambia el lenguaje, pero no  la preocupación. Anazimandro consideraba que  los humanos debían surgir en razones distintas no a las actuales.


Por ello, existen diversas teorías filosóficas sobre el  origen del hombre, cada una con sus propias caracteristicas y argumentos. Claro ejemplo, orientarnos a las dos imágenes que muestran  al hombre prehistórico, convivir de las aguas y  su naturaleza. El presente, percibiendo como ha avanzado la  evolución  en que es un proceso de surgimiento, en  que, la Boca fluvial en La Ceiba, ha producido cambios graduales y adaptivos a otras circunstancias en las especies.


De lógica, el Río Sinú, contextualiza acciones ambientales en lo antropológico desde que, el antiguo Zenú, siglo I, inventa la fabricación de las Terrazas Hidráulicas. Asentado en  buena parte alrededor de la conocida Boca de la Ceiba. Entramamos los 20 siglos que hemos  venido disertando tiempo atrás. Siendo las  propias  narrativas del ser anfibio.


Allí mismo, 20 siglos antes, el ser humano primitivo del Sinú empieza a formar su actividad de la vida en procesos físicos y de evolución, donde al mismo tiempo entra su transición  como ruptura que el hombre comparte ancestros  con otras culturas. Dado por ende, las culturas en las  civilizaciones  globales  de hoy,  sobre una creencia del ser humano y el resto de la vida.

No es que,  aquel ser humano prehistórico sobre el Sinú, tuvo capacidad de pensar,  inventar y legislar,  para su resultado propio, entonces, en este siglo  21, ¿por qué el hombre político o académico, hace distintamente? Les queda esa coyuntura de tarea  a los ciudadanos. 


Ya en tal transición evolutiva del ser habitante sobre las riberas de la antigua Ruta, que nos incumbe por cierto, encontramos las culturas anfibias del siglo 20. Rafaelito Hoyos “El Parie”, un carriñero ensamblado por la tía Segundita, decía: “El Río que no está”. Decir la verdad, la Tierra y el Agua,  tan  poco están,   sobre esa extensión de la antigua Ruta Principal del Río Sinú. Todo es producto consecuencial del  colono español. Trascendental retornar a los vaivenes de la Primera Guerra del Sinú, conflicto bélico aun mantenido vigente, por el descontrol  gubernamental y los grupos armados.  


La perenne guerra de la Cuenca del Valle del Sinú, muy similar a las Guerras del Mundo, tiene orígenes complejos,  pero la Tierra y el Agua (Recursos naturales) son causas fundamentales exacerbadas por el Cambio Climático, la mala gestión y la desigualdad,  impulsando conflictos por acceso, control y financiación  en  regiones, Caso específico del tema que ahora nos ocupa.


Pareciera entonces, esta parte de la Cuenca Sinú, la  peor y más olvidada durante el régimen republicano de sus 218 presidentes, situación hasta difícil por entenderse.


La ahora, Ruta del Desierto, otrora del ambiente folklorista, con el canto del  vaquero, el grito del boga, el carajazo del pescador, los pasajes geopolíticos, por inminentes personajes de la  política nacional, ejemplo,  Rafael Uribe Uribe, el noble escritor Jorge Isaasc, que aquellas  otras aguas sirvieron de mucho, durante la bajada y  subida,  tras descubrir el antiguo pozo petrolífero del  cerro  San Sebastián, entre otros,  la música del pikuk de Benigno  Quiroz,

Mirar  a cada lado de la entones fértil ruta fluvial,  denota percances de la escasez de agua  y tierra, siendo un  detonante clave, sumado a disputas ´por ser curso de navegaciones de grandes y  equipadas lanchas, acarreando interesantes producciones agrícolas a otros continentes.


La agricultura,  la  pesca, mueren a la  par  de la mítica navegabilidad en  1960. Desde tan rica ruta fluvial para  toda la Cuenca del Río Sinú. Este siglo 21, brotamos lágrimas de sentimiento doloroso, ver entonces, viviendas de todo estilo, desde Los Garzones hasta empatar con el también moribundo Caño Bugre en Cereté.


Alrededor de 26 mil pobladores de la subregión ruta, sufren las consecuencias por la  ausencia del agua dulce para su consumo y demás asuntos cotidianos. Habiendo deficiencias para el uso de redes de acueducto y  alcantarillado. Genera tensiones  y  algunos tipos de confrontaciones  directas. Problemática significativa  a la del río Aral que  conocemos. Ello, conmina la desertificación, agrava la crisis  hídrica y produce las violencias.


El total desconocimiento a la realidad de la desestabilización  ambiental, por los 80 congresistas, 55 gobernadores, 994 concejales y los 115 alcaldes de los municipios de Montería y  Cereté, son entre otros, factores geopolíticos ambientales, hallarse el Ministerio de Ambiente, la  CVS y la misma  ciudadanía.


Con fines de ahondar sensibilidad comunitaria en la población afectada, mediante charlas periodisticas, se dará mayor impulso a CORPORACIÓN SINÚ POR LA SALVACIÓN Y LA DIGNIDAD DEL AMBIENTE SOCIAL  – CÓRDOBA. Dentro los criterios de aunar esfuerzos y obtener del próximo Gobierno Nacional, la declaratoria RÍO SÍNU SUJETO  DE  DERECHOS.


Importancia de poder  conquistar la  rehabilitación de nuestra vieja e importante Ruta Principal del que fuese Gran Río Sinú. Volver a tan agradado  momento de historias:

“De Mateo Gómez recuerdo la casa de los Cuesta, embaldosada, tienda confiteras. Grave patriarca dormitando en ella. Había también  toda una generación de jóvenes que miraban pasar, lentamente el rio”.

Libro: “Sinú, riberas de asombro jubiloso”, autor, Jorge Artel.

Hoy, más del siglo, lo que era agua, es tierra aluvial, convertida en viviendas de riesgos medioambientales,

 

 

 

 

 

 
 
 

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