DESASTRES A BERLÍN - MONTERÍA: “LLANTOS, RABIA. RECLAMOS, POBREZA Y MISERIA”
- mileniolarevista
- hace 3 días
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“El consentimiento es la aceptación voluntaria, consciente, libre y activa de participar en una actividad”, Sobre esta caracterización, actuaron familias sin “Tierra y Techo”, en asentarse dentro de terrenos baldíos urbanos de la ciudad de Monteria, donde la autoridad local, Hugo Kerguelén García, alcalde municipal, cae en tal aspecto. Sea, exfuncionario del gobierno anterior o titular del poder administrativo actualmente. Dos veces las tomas del suelo, un par de desalojos al mismo tiempo.
HUGO MIGUEL BUELVAS POSADA: PERIODISMO LIBRE
El terreno Baldío, llamado Berlin, por circunstancias geopolíticas, es absolutamente de propiedad de la Nación, cuyo enlace surge más allá de seis siglos entre los conflictos sociales, sobre el gran Valle del Sinú, dadas las guerras por la Tierra, especialmente. Cuando el territorio de bajo nivel, anegadizo, considerado Baldío y Humedal, ha aparecido en el centro de las revueltas. Sobre todo, el 91,76% del hoy área de la Margen Izquierda. Primeramente, aun la gran Ciénaga Martnicica, circundante, extendida por sobre la complejidad geográfica.
Guerras, sí, tras dejar huellas de muertes, encarcelamientos, desalojos y desapariciones forzadas, siendo absolutos culpables, alrededor de 20 de los 56 alcaldes de Montería, entre ellos, el 88.78% afiliados al Partido Conservador.
La segunda acción brutal apoyado por la fuerza policial, antes Smac hoy Demo, hecha por el alcalde Kerguelén García, intervalo de meses cortos, pese su incumbencia “consentida”, tiene niveles políticos. Debido dos apariencias. Una, las familias asentadas en el sitio Berlín, rechazan a Edgardo Espitia, ficha del alcalde al Senado de la república, Parte dos: años atrás, el “viejo “Vallejo, un interiorano que es apoderado de los mismos terrenos humedales, sin saberse, poseer ordenes, comercializa la venta de lotes, el mínimo valor 130 millones de pesos, Hoy en dia, Liliana Vallejo, hija, es la que forcejea ante la autoridad local, por adueñarse absolutamente de los terrenos.
El acceso del periodismo MILENIO al lugar, 24 horas después, es claro y entendible que, la Liliana, estaría cobrando por cada lote dimensión de 7 metros por 10, igual 70 metros cuadrados, sumas en valores de 100 y 120 millones de pesos, Es el decir popular que suele escucharse de voces en voces, Hipótesis que pudieran acertarse, no obstante el legado del Viejo Vallejo, donde su urbanización en dudas de escritura pública, por escasez de drenaje de desagüe gran sector de sectores, como Holanda y La Ribera, se inundan por las aguas llovidas,
LA ODISEA Y MENOR QUE HABLA ENTRE SÍ.
El drama humano palpado en la comunidad del sitio Berlín, es por demás, oscuro. Aterra la manera de comportamiento en la gente, Posarnos a cualquier lado, la sensibilidad del ser, sea adulto, ama de casa, menor o adolescente, entre el tumulto, significa un sentimiento colectivo. Profunda tristeza, con algún pesar de angustias. Siendo entonces, el momento crucial de la odisea humana,
Ojear por encima, el menor aturdido, arrimado a un palo vertical, que sus quejidos le hacen derramar gotas de lágrimas lentas y largas. Niño que, sin saberle su identidad, sufre entre sí, el terror por la sacada de su habitación, por la fuerza de pelotones policiales, pelando armas y lanzando gases lacrimógenos. A donde, el menor, desconoce sus razones. Sucumbido en mundos inciertos,
El muchacho retratado en nuestra visita, genera pánico subjetivo, que cala el entender del reportero. Algo como deseoso hablar aturdido y preguntar, a dónde quedaron sus libros de estudios. ¡Díganos¡ que hacemos, ahora? El menor, llora callado, sentirse envuelto de pesares. Atado para seguir asistiendo a sus clases diarias.
El menor, posado sobre el palo seco, su rostro semiculta cualquier semejanza, prefiere hablar entre sí, que el poste sea su testigo mudo y sordo, como un misterio conciliábulo entre lo real y lo mítico o incierto.
Puede interrogarse a su vez ¿Qué soy? La razón de ser, le niega comunicarse con el yo. Digamos entonces, hablar entre sí, el propio, sentirse rodeado de la naturaleza. El aire y el cielo. Hasta sin entenderse quién es. Implica acceder a la versión más sabia y autentica de uno mismo para obtener guía, a través de la meditación.
Esa guía imaginaria, hace que el menor, visione el atroz y cruel policía maltratando a su madre, la vieja que a diario, lo animaba levantarse. Arreglarse e irse al colegio. Es así, que al interior del niño, sembrado sobre el palo, le explota la rabia hasta convertirse en rebelde de las nuevas sociedades.
A la distancia corta, suele inflarse su corazón, Ver allí, sobre un pedazo de mesa, un caldero tapado, la comida sin consumirse, el cucharón inmóvil. Entre tanto, sus demás hermanitos y compañeros tras los pasos maternos.
Estos son los rezagos de la humanidad inentendible que es, la vida y la muerte. Para que nacer. Sí el ser no goza de una vida digna.
Razonamos, “La Madre “en La metamorfosis, de Franz Hafka, la señora Samsa, representa una figura ambivalente, pudiendo ser la madre del menor, ama a su hijo (Abel podría serlo), pero ella, el avasallamiento de los armados le hacen ser temerosa y pasiva.
La presente crónica se entrelaza en una narración literaria es un trasunto del niño desconocido por el periodista, a quien con sus quejidos, el adolescente por sus ademanes y su falta de coraje para defender a sus padres, derrama sus lágrimas de sentimiento,
Espere crónica 2ª: ¿Y, PARA A DÓNDE VAMOS PAPÁ?







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