LA AVENTURERA: LOS AMORES DE PABLO Y NINFA PERDURAN
- mileniolarevista
- 15 mar
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GÉNERO CRÓNICA SOCIAL: AUTOR. HUGO MIGUEL BUELVAS POSADA: MILENIO LA REVISTA DE LA OTRA CARA
La Aventurera, canción tropical compuesta y vocalizada por su autor: Pablo Flórez Camargo, surge de una coexistencia de dos seres. Pablito y Ninfa Isabel. Etimológicamente, el prefijo “co” significa “todo” o “junto”. El elemento “ex” indica “hacia fuera”.
Alguien comparó a Pablo Flórez Camargo, músico o sociólogo. Tal vez de acuerdo la percepción sería cambiar la o por una y, para de esa forma integrar ambos saberes, consistente en formalizar una radiografía sonora de la realidad. Diríamos entonces, conociendo y tratando a Pablito, era más que polifacético.
Lo de coexistir, interpretarse una comunicación social, mezcla convergencia, reunión, unión. Que yéndose más al fondo, cuyo significado es existir, nacer, originarse, presentarse, mostrarse, salir, levantarse. Refiriendonos a la raíz indoeuropea “eghs”, y el verbo latino, sisto, stiti, statum (establecer, poner, apostar, erigir, tomar posición, fijar).
Razones obvias en considerarse el concepto original del término igual que la acción de reunirse objetos o personas que existen, Ello conlleva a categorizar a: Pablo y Ninfa Isabel. No siendo el caso de haber fallecido o desaparecer físicamente. Pablo murió hace cinco años, mientras que, Ninfa Isabel, apenas este martes 11 del presente mes de marzo.
¿Cómo y por qué surge La Aventurera? Aquí valdría lo de Pablo músico o sociólogo. Las dos palabras juntas dan una coexistencia. El cantautor, arreglista e intérprete de su misma composición musical; subrayaba trazos acordes que logra plasmar el costumbrismo de los pueblos caribeños, no de Colombia, sino de la cuenca Centroamericana.
Hoy, no podemos expresar siquiera, el son musical de Pablo Florez, es originario de la cuenca de Ciénaga Bajo Sinú y del mismo Ciénaga de Oro. Resultaría un error gramatical e identitario.
La muerte de Ninfa Isabel, registrada en Barranquilla. También rompe el hielo de mitos, entre años y años, oyéndose y bailándose la pieza La Aventurera. La sociedad humana dudó hasta el día de reencuentro de Pablo y la Aventurera. La textura gramatical de la obra narrativa cantada a son tropical, describe y matiza encantos llevados al terreno del arte en la simpleza de un sabio apuntada a la riqueza léxica de cualquier cronista,
Históricamente, al lado de compañeros cineastas en Bogotá y la Argentina, el hallazgo descubierto de Ninfa Isabel, tras décadas tropezadas por misterios, ahora que supimos de su muerte, es dable por consiguiente llevarse a un largo metraje. De hecho, nos sometemos a elaborar el respectivo libreto. Inspirados entre una crónica de Julio Oñate Martínez, publicada en El Pilón, periodico de Valledupar y nuestros archivos poseídos durante tertulias y entrevistas realizadas al gran Pablito.
Siguiendo la coexistencia, no obstante, la historia de La Aventurera, el grupo artístico o musical de Pablito, obtuvo un contrato en Valencia, pueblo vecino a Tierralta (lugar de nacimiento el 22 de septiembre de 1932 de Ninfa Isabel). Era para amenizar las veladas de fin de semana en el sofisticado burdel de Petrona Naranjo, otra mujer orense estilo La Niní, entre otras. Petrona, la de mayor prestigio y promotora vaginal de toda la comarca.
Reflexionando respecto el caso en Valencia, notamos el acompañamiento de otros músicos orenses al ducho guitarrista en la proximidad de las fiestas de toros en corraleja, el burdel de Petrona revestía de adornos en que se encontraba Ninfa Isabel. Mujer según la descripción del mismo Pablo cundía una belleza sinuana de piel acanelada, pelo castaño, esbelta figura y finos modales, al brotar sonrisa a flor de labios, parecía enderezar la joroba de Pablo Flórez, quien era acompañado por Filiberto González, Diego Espinosa Soto y Antonio Franco el “Kike” y entre veces, el maestro Antolín Lenes, director de la gran orquesta Sonora Panaguá, nombre en homenaje a otro de los caciques de Ciénaga de Oro.
Retomando la crónica de Oñate, durante la primera noche del festín el salón se encontraba repleto, y los músicos departían libando copas con los de ambulantes. Instantes que Pablito embebecido por la figura asimétrica de la mujer sinuana. Ninfa, la de turbadora sonrisa. Al amanecer del día siguiente, Pablito aturdido por las pesadillas dentro de la hamaca, de primera vista mira a Ninfa Isabel.
Pero, esa mañana de aurora y olores a jardineras, la mujer sin hacer antesala, su amor toca los hilos sensibles del orense, y el despuntar el alba, dando pasitos de congojas, los corazones y sus cuerpos se trenzaron en un ardoroso encuentro causando estrepito y traquear con intensidad y ternura el viejo catre de lona arrugada de los amores de alquiler.
Terminada la corraleja, Ninfa Isabel levantó el vuelo hacia otros pueblos en fiesta en los que billetes y deseos rodaban sin control, y cuando las circunstancias se lo permitían regresaba para reunirse con Pablo donde Petrona, y avivar el fogón feliz que ardía en las entrañas del trovador.
Ell encuentro soñado por la noche que Pablo dibujaba cositas al oscuro. Inicios de escribir algún día, la canción aventurada. Subrayando palabras en que la mujer le encantaba su músico, a él la hembra lo traía de un ala. Última palabra usada por Pablito en el velorio de Lucy Gonzalez: “tu muerte ha arrancado el ala de mi corazón”.
Fueron pasajes vividos en el inicio de la coexistencia de Pablo y Ninfa, en que, los crujidos complacientes del catre surge una relación, sin celos, ni reproches, al tiempo que Marce, la esposa de Pablito enterada de la faena romántica, inicio sus interminables retretas de lengua celosa.
La gran verdad, Marcelina, compañera inseparable de Pablito, al visitarles su hogar en casa de palmas entabladas, allá adentro del pequeño patio, encima del baño, aún existe un letrero; “Esta es la finca de Pablo”. El extraordinario compositor de música, apenas percibía las pisadas sobre el cemento frio, nos recibía con un abrazo amigable. En voz alta, decía: “Marce, ya sabes”.
La dama orondamente en sigilo de silencio, calzaba las andalias saliendo a la calle. A su regreso, ya comenzando la entrevista con Pablito, apretando los puños de las manos pronunciaba: “rómpela tú”. Siendo la botella de ron.
Esa especie de finca, permanecía en la invención de Pablito, Su mirada alrededor, mirando una vaca entre yerbas, le traía recuerdos gratos de la infancia vivida caminando por corrales de los ricos. El, muchacho del común del pueblo Ciénaga de Oro, andaba siempre meneándose los dedos de la mano derecha. Cumulaba el cielo, ateniéndose escuchar el canto de pajaritos.
Esa chispita humeante del caluroso amor por el canto, una mañana dominical, usando abarquitas de látigos, inclina el pensar al barrio del Cerro. Caminando cabeza doblada, entre quejidos y chiflas, escala el barrio El Carmen. Al fondo de la casa, oía especie de timbre de bicicleta vieja, Siendo el sonar de las cuerdas de la guitarra, accionada por el maestro Johnny Sáenz Causil.
Las brisas del cerro, abrió las puertas de la casa, dándose el encuentro de los hoy, dos gladiadores de la guitarra. Principal musa del compositor musical. Aunque, la Aventurera, pieza surgida del amor ciego con Ninfa Isabel, le ocasiona escribir su letra.
La coexistencia Pablito Ninfa, fue parte esencial de la aventura loca por pueblos. Una noche oscura, de fandangos en el pueblo de Los Córdobas, luego de tocarles a multitudes, dando vueltas sobre la plaza, esta pareja de enamorados, se ven aislados y desprotegidos en la soledad, Pablo capea a un policía, diciéndole y….nosotros quedamos hasta sin poder reclinar los sueños…
El agente, sabiendo de quien era el músico, les invitó dormir en el cuartel policial. Inmediatamente Pablito carga el morral con la hamaca y la guitarra, dentro de sus cachivaches poseía las abarcas y trapos viejos. Entre pasos y pasos, llegan a una pieza estrecha, Ya en momentos de función amorosa, Florez, repara el local, con el cáñamo en manos, preguntándole a Ninfa Isabel donde amarrar la hamaca. Y la ingeniosa hembra le responde…en tus cachos….
Sabores del Porro, pieza musical salida del talento de Pablo Flórez, podría decirse refleja la sociología del pueblo del Sinú, por lo tradicional. Mentira podría ser. La Aventurera, la hemos seleccionado como nueva musa, sin Ninfa Isabel viva, pero sí, entrometida en los asuntos del Folklore popular en ahondar escritura para un documental.
.A Pablo, en su cabeza jugaba el porro, el fandango, el vals, el pasillo y el bolero. Cada meneíto la cabeza le daba vueltas para interpretar un son. Comparando el burdel de los 60, entre La Habana de Cuba y Cartagena de Indias, no había diferencias en el estilo de cantar, entre el habano y el orense,
NINFA ISABEL
La mujer que siempre representaba la cartera de cuero negro abultada por su peregrinaje andando recorriendo los rincones del suelo sinuano, el gran Pablito le llama La Aventurera. Con solo caminar y exhibir sus bellezas, escribió parte de la historia del Departamento de Córdoba. Sus andanzas, le hicieron honor a tan esbelta mujer. Entre tanto, una vez, en la plaza 6 de enero del pueblo orense, se regó a tutiplén que, Pablito sufría de quebrantos de salud.
Por esos días, la guitarra dejó de sonar. El mismo músico creía hallarse apesarado por la ausencia de Ninfa Isabel Pero eran las bromas de su estado de cachón, acudiendo a Montería y revisarse de un médico. Adentro del consultorio se escuchaba una voz femenina. Era la mujer de las aventuras.
El cuento, tuvo otras generalidades, que ya otro médico de Ciénaga de Oro, su diagnóstico fue pulsante. Diciéndole a Pablo, “tu problema es que pesan demasiado los cachos que te pega Ninfa”.
No obstante, todos esos episodios vividos. También una mañana en Cartagena, el Negro Alejo Durán invita a desayunar a Pablito, salen a la luz pública otros cuentos. Era cuando el cantautor orense sufría de nostalgias por la ausencia de Ninfa. Mujer de largo recorrido por la Costa, las Sabanas y el Valle del Sinú, de fiesta en fiesta.
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