LA SOLEDAD Y EL CUARTEL DEL BACHILLER DESHAUCIADO EN CÓRDOBA
- mileniolarevista
- 7 feb
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CRÓNICA: HUGO MIGUEL BUELVAS POSADA: REVISTA MILENIO 2025. LA OTRA CARA DEL PERIODISMO
Las ideas del pensamiento fluido en la naturalidad rural; nos empujaron a desplazarnos hasta lugares inhóspitos y escabrosos del territorio variado del Departamento de Córdoba. En el vaivén de la ruta real, por conocer más y compenetrarnos con el sinnúmero de bachilleres, sin tener chance de pisar las baldosas de la Universidad Pública o del pueblo.
Nos concierne un laberinto impregnado en cómo es el desenvolvimiento del joven rural en su patio ancestral. Introducirnos a esas facetas de la vida del habitante rural, es hoy el tema escamoso y complejo narrar en solo pocas del millonario número de palabras. Ahí, en ese rol social en que se teje la verdad, la pobreza prisionera del miserable leguleyo o perverso de la comunidad popular.
Dando algún lugar sombreado, caminando de a pie, con un trapo blanco sobre los hombros; escoramos los alrededores de unas viviendas en casitas de bahareques y empañetadas, debajo de frondosos árboles, pero sobre caminitos ancestrales, fangosos y polvorientos.
Siendo un lugar o sitio cualquiera. Momentos en que, el sombrío de la arboleda tapaba los rayos solares, columbramos una joven a la distancia corta. Ella, esbelta, adusta y jovial, nos acoge el saludo. Detrás, se percibía el gritar de niños, parecidos invisibles. El cielo despejado y azuloso copaba el ambiente.
La joven, exhibía su rostro de dolor, de nombre Camila. La angustia le invadía, por sus ojos llorosos y apagados. Camila, reflejaba el dolor tan punzante, al venirse repatriada como pudo desde el país Estados Unidos. Siendo una de los millares incontables y ocultos bachilleres poseídos en el terreno cordobés.
Su historia se entrelaza con su padre, Ambrosio, el campesino labrador de la tierra fértil, pero, sus propietarios pertenecen al Miserable. Tal vez, un legado colonial aún por el Valle del Sinú. Camila, la bachiller con puntajes sobresalientes, desconocida por la sociedad perversa, tuvo que emigrar a Estados Unidos, seducida por un Miserable. Siendo sus oficios, lavar la caca a los ancianos enfermos.
Sus narraciones nos aportan conocimientos escarbados en pasajes del voluminoso libro Los Miserables de Víctor Hugo: “Tan punzante y vivo aún cuatro o cinco meses, había entrado en la convalecencia”, un fragmento del libro, que identificaba al viejo Ambrosio.
Ya conocidos de Camila, encontramos el panorama descriptible al ambiente de la naturaleza, la primavera, ella, la juventud, el amor por su padre, alegría de los pájaros y de las flores cayendo lentas y pasivas hacían filtrar poco a poco, dia a día, gota a gota, y tan joven, una cosa muy semejante al olvido.
Nos fijamos en el ambiente de angustia de Camila, ya posada en su currancha, regresada de la USA. Entonces, el olvido, ¿es que se apagaba completamente en el fuego, parecido al incendiado por Trump? ¿ o es que lentamente se iban formando capas de cenizas?
El hecho, mirándole a Camila de reojo, su porte joven entusiasta, la aventura vivida en Estados Unidos, no se sentía ya apenas nada doloroso y abrazador. Uno de los días al regreso a la casita, pensó de repente en su desahuciado momento por hacerse una mujer formada académicamente, ejemplo, en la Universidad de Córdoba. ¡Vaya! se dijo ya no pienso en él. Ese modo gramatical articulado, pudiera ser en las barbaries de Donald. El también miserable de la humanidad.
El mundo, uno de los tantos, le acecha a Camila encontrarse vivir en penumbras, atada a cualquier espacio contertulio, tal vez, ante quienes fueron sus compañeros de aulas escolares. Sin dudas, la muchacha, ansiosa por llegar a doctorarse; el caso sucede en el momento de hallarse ahora, descendida a la angustia, preguntándose a solas, “nuestro padre, si lo hubiese visto antes de morirse”
Lo de Camila, es idéntico a las situaciones de dolor, martirio y desasosiego, año tras año. Por ahí, 60 años de incertidumbres vividos por los jóvenes bachilleres, hoy 2025, sobre el 83,67% de los bachilleres departamentales, sin chance siquiera mirar a lo lejos, la estructura geométrica de la Universidad de Córdoba.
Insólito: en los tiempos actuales de la enseñanza superior pública, sistematizada en la gratuidad, es de creerse un desalojo masivo de la juventud rebelde, valerosa y prometedora habitante de la zona rural. Engrosando al cordón de la pobreza y el destierro, en un valle de tierras profanadas por las codicias de los Miserables.
Camila, es hoy, única hija de María, madre victimizada del conflicto social aún vivo en el Departamento de Córdoba. La madre desconsolada que escasamente sobrevive del centavito obtenido por vender la verdurita y el huevito de la gallina. Pero durmiendo las noches calurosas, sobre unos palitroques. Allí donde solo ella y Camila, son el Estado
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